Por: Javiera García- Huidobro

El mundo infantil está atravesado por los juegos. Desde los inicios de la vida de un niño aparece: cuando son bebés juegan a perseguir con la mirada a la madre, luego a jugar “está/no está”, jugar a imitar sonidos, a asustar al otro, y así va evolucionando hacia juegos más desarrollados y complejos, como los juegos de competencias, de roles, etc.

Más allá de ser una actividad netamente placentera, tiene una gran importancia psíquica, ya que aparece como un espacio entre lo propio y la realidad externa, el cual tiene múltiples funciones: placer, aprendizaje, de ensayo y error, desarrollar ideas, potenciar el pensamiento, interactuar, expresarse, entre otros.

El niño en el juego despliega su imaginación, actúa los roles que quisiera tener, practica la frustración de los fracasos y vive la alegría de los triunfos. Se ensayan y exponen emociones en un espacio previo a la realidad, más protegido de la misma, como una espacie de transición hacia ella.

A través del juego el niño muestra su mundo interno, lo que siente, lo que le gusta, lo que no le gusta, lo que quisiera, lo que le da miedo. Por lo mismo, en psicología utilizamos el juego como una forma de conocer a nuestros pacientes, de acceder a los contenidos de su mente, de entender cómo se sienten, como se quisieran sentir. Y más importante aún, trabajar sobre esos contenidos desde el juego.

Cuando un niño no juega, estamos en un escenario complicado. El no jugar, deja al niño sin tener un espacio en donde desarrollar pensamientos, expresarse, poner sus emociones. Además, es como si se instalara una distancia entre el niño y el mundo externo, que es significativa porque lo aísla del mismo.  En estos casos es recomendable consultar.

Es importante que los adultos promovamos y facilitemos la aparición del juego, entendiendo que a veces hay poco tiempo y poca paciencia para jugar o estimular el mismo, pero es importante darse un tiempo por limitado que sea.

Aquí algunas recomendaciones de juegos por etapas:

  • Del nacimiento a los dos años: están en una etapa que llamamos “sensoriomotriz” en la que el niño busca sentir placer corporal y activar sus sentidos. Es importante ayudarlos a conectarse con su cuerpo activando los sentidos.

Por ejemplo: hacerles masajes con aceite, jugar al “está/ no está” tapando la cara de la guagua con un paño liviano, utilizar juguetes blandos y suaves que puedan meterse a la boca, juguetes con sonidos como los cascabeles, jugar a las escondidas, jugar a imitar sonidos.

  • De los dos a los seis años: gracias a la aparición del lenguaje aparece el juego simbólico, que es cuando se le da un significado particular a un objeto cualquiera: un palo pasa a ser una espada, un zapato un autito, un cintillo una corona. Además, aparece el juego de roles que es cuando el niño juega a que es alguien que en realidad no es: la mamá de la guagua, la princesa, el policía, superman, etc. Es una etapa de hacer “cómo sí”, en donde se ponen en práctica las fantasías, los deseos, se muestra la personalidad del niño, entre otros. Es importante en esta etapa empezar a estimular el juego entre pares, ya sea con los compañeros de sala cuna, jardín, pre escolar, niños de la plaza, primos, etc. ya que esto enriquecerá y potenciará mucho más lo que ocurre en el juego.

Algunos juguetes que pueden servir en esta etapa: todo lo plástico tipo lápices, plasticina, greda; los disfraces de roles y de distintos personajes; los objetos réplicas (horno de juguete, espadas de plástico, etc.); las muñecas y muñecos; los objetos que arman distintas figuras como los legos; en la misma línea hay unos juguetes que he usado mucho con mis pacientes y veo que a los niños les encantan que son los imanix: consisten en figuras geométricas que tienen imanes en sus extremos y pueden unirse formando un sin fin de figuras distintas, además son muy resistentes. Si bien pueden utilizarse de los 3 a los 99 años de edad, en esta etapa adquieren el valor de crear algo y utilizarlo “cómo sí” potenciando la creatividad e imaginación (más información en http://www.braintoys.cl/).

  • De los 6 a los 9 años: con la entrada al mundo escolar emergen las reglas y normas sociales con mucha más fuerza que en la etapa anterior. Por lo mismo aparece el juego de reglas y competencias, que se caracteriza por poner al niño en constante interacción con el otro y el mundo, teniendo por lo mismo que respetar reglas, turnos, aprender a perder, empatizar con los pares, entre otros.

Algunos juegos útiles en esta etapa: yenga, cartas uno, cranium, monopoly. A su vez, es un buen momento para empezar a hacer deportes ya que el niño está más capacitado para entender y respetar reglas compartidas con los otros pequeños deportistas.

Respecto de los juegos electrónicos, si bien no son los juegos más recomendables, son una realidad y es mejor aceptarla, entenderla y limitarla que luchar contra ella. Lo que es crucial es limitar el uso de artículos electrónicos en tiempo, es decir, que el niño no juegue todo el día a estos sino un rato limitado.

Comments are closed.