Cuando los niños entran al jardín y/o al colegio, no solo pasan a tener una vida académica sino también entran al complejo mundo de la vida social. Frente a este tema existen muchas preocupaciones por parte de los padres, desde si mi hijo(a) va a ser capaz de hacer amistades o no, hasta si me gustan o no los amigos que escogió.

Mientras los niños son pequeños necesariamente requieren que los padres los acompañen y ayuden a establecer vínculos con sus compañeros. Para esto es importante tomar ciertas acciones tales como:

  • Conocer a los otros apoderados, saber quiénes son y que ellos sepan quienes son ustedes.
  • Organizarle reuniones sociales al niño(a): invitarle amigos para la casa, quedar con otro apoderado de ir juntos a algún lugar, etc.
  • Preocuparse de que su hogar sea un lugar grato de encuentro para su hijo y sus amigos: que alguno de los padres esté presente el día que invita a amigos para la casa, tener alguna actividad preparada por si los niños no saben qué hacer (tener una película, un juego, materiales didácticos para hacer cosas, etc.), tener cosas ricas para comer, entre otros.
  • Si se da cuenta que a su hijo le cuesta hacer amistades, intente promover oportunidades sociales tales como: participar de las actividades extra programáticas que ofrezca el colegio, inscribirlo en clases de algún deporte o hobbie, llevarlo a lugares donde hay otros niños como parques o plazas.

Pero a medida que los niños crecen y sobre todo al entrar en la pubertad y adolescencia, el vínculo social que los hijos establecen con los demás, es cada vez menos mediado por los padres, volviéndose cada vez más autónomo y libre para estos. Muchas veces los padres temen que elijan “mal” y desaprueban algunas de esas elecciones.

Frente a este escenario lo más aconsejable es que usted permita a su hijo elegir libremente con quien quiere relacionarse socialmente sin presionar por un tipo específico de elección de amigo(a), ya que suele ocurrir que al prohibirle juntarse con alguien, ese alguien se vuelve más atractivo por la misma prohibición.

Además es importante cuestionarse por qué no le gusta a usted la elección que hizo su hijo, ya que muchas veces puede ser un pre juicio de su parte y no que el amigo escogido realmente le haga algún tipo de daño o sea una mala influencia para su hijo. Lo importante en una buena elección de amistad, es alguien que en algo le aporta a su hijo: le ofrece alegría, creatividad, comprensión, lealtad, buenos momentos, lo ayuda a que le vaya bien en el colegio, lo acompaña en momentos que necesita compañía, lo acepta, lo ayuda a sacar lo mejor de sí mismo, lo incluye en sus panoramas, etc. Usted no debe cuestionar una elección de su hijo por cosas aparentes y superficiales como la vestimenta, el apellido, donde vive, la religión, entre otros, si no que la pregunta que realmente debe hacerse para juzgar una elección es “¿este amigo le aporta en algo a mi hijo o no?”

En el caso de que a usted no le guste un amigo de su hijo, aquí van algunos consejos sobre cómo enfrentar la situación:

  • No lo vuelva en contra ni lo aleje sino que conózcalo.
  • Promueva el que se junten en su casa, para conocerlo, ver de cerca, ver cómo se relacionan, cómo trata a su hijo.
  • No prohibirle que se junte con dicha persona, pero sí mostrarle las razones por las que usted considera que no es un buen amigo, ayudando de esta forma a su hijo a reflexionar sobre su elección. Por ejemplo, si desaprueba una amistad porque ve que el amigo sólo quiere ser amigo de su hijo por interés, cuestionar a su hijo sobre si un verdadero amigo actuaría así o no, y conversar sobre eso.
  • Pregúntese por qué su hijo elige juntarse con él, ya que puede ser que al igual que usted considere que no es un buen amigo, pero que por alguna razón le sirve, como por ejemplo porque es más popular y siendo amigo de esa persona él se vuelve popular también. En ese caso, es importante pensar que tal vez su hijo tiene otro tipo de problemas como: inseguridad, baja autoestima, no aceptación de sí mismo, entre otros.
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