La prueba de selección universitaria, se ha ido volviendo un tema cada vez más importante y presente en los colegios y las familias con alumnos por egresar de 4to medio.

Hoy son miles las ofertas de pre universitarios, profesores particulares, clases intensivas, sitios online, etc., que aparecen como opciones para preparar a los alumnos en vías de dar la prueba.

A sí mismo, son miles las consultas de personas que debido a que son alumnos por dar la PSU, comienzan a presentar síntomas de estrés.

Es cierto: la PSU es importante. Es una prueba que hay que preparar con tiempo y darle una significación de peso. Sin embargo, año tras año se sobredimensiona la importancia de esta prueba, y se empieza a instalar en los jóvenes la idea de que la PSU lo es todo, y sus vidas se vuelven PSU centristas, y a su vez se empieza a generar un nivel altísimo de competencia entre los pares. Ya no se trata sólo de obtener el puntaje que necesito para entrar a la carrera y universidad que quiero. Sino que obtener un puntaje sobresaliente para destacar.

La verdad es que esto es preocupante. Siendo la PSU una prueba que debiese medir los conocimientos adquiridos en el colegio durante la enseñanza media, se ha transformado en una especie de presencia constante que ocupa la mente y los cuerpos de muchos de estos alumnos; los pasillos y salas de clases de los colegios; y los hogares de estos jóvenes. Y así va creciendo una sensación colectiva de estrés, que poco a poco va contagiando a más víctimas.

A medida que la histeria colectiva crece, muchos de estos jóvenes comienzan a poner toda su autovalía en los posibles puntajes a obtener. Es como si toda su realidad se redujera a este tema.

Y así empezamos a ver conductas masivas extremas, como por ejemplo, que muchos de estos alumnos luego de 8 horas de jornada escolar se van a un pre universitario después de clases por tres horas, para luego llegar a su casa a estudiar para la prueba del día siguiente o terminar un trabajo para el colegio. Esto es preocupante porque puede tener consecuencias para la salud, tanto física como mental, que en ocasiones puede llevar a los jóvenes a utilizar métodos no saludables para descargar el estrés o presentar síntomas psicológicos importantes. La vida es más que la PSU y no puede girar tan en torno a ella, menos a los 17 años.

Para disminuir los riesgos del peso en la salud de los jóvenes que tiene la PSU, es importante frenar esta sobre estimación de la importancia de la prueba, y ese freno debe empezar y venir desde el mundo de los adultos, es decir, los padres y profesores.

Aquí van algunos consejos al respecto:

  • Hacer una preparación extra a la escolar (pre universitarios, sitios online de preparación, grupos de estudio, etc.); pero dos veces por semana.
  • Tener segundas opciones: no hay que cerrarse a una sola carrera, una sola universidad. Es crucial tener más de alguna alternativa válida antes de dar la PSU, para disminuir la presión.
  • Asegurar los tiempos de descanso, alimentación,  recreación, deporte, vida familiar y social: las horas de estudio serán más provechosas siendo complementadas con este tipo de actividades.
  • Hacer un plan de estudio en marzo, no en septiembre, ya que estudiar contra el tiempo puede volverse muy en contra.
  • Para los padres: es importante mantener un juicio de realidad al respecto. Los jóvenes por estar metidos en el circuito, tienen mayores posibilidades de perder las proporciones y sobre estimar esta prueba. Los padres deben darles a sus hijos cierta perspectiva.
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