La pubertad es una etapa del desarrollo muy compleja, marcada por un sinfín de cambios que van desde lo biológico, lo social, hasta lo psicológico.

Desde la biología, se define como la etapa en que el niño o niña madura sexualmente. Esta maduración ocurre entre los 10 y 14 años en las niñas, y entre los 12 y 16 en los niños, y está marcada por cambios corporales como la aparición de vello corporal, la menarquia, crecimiento, entre otros.

En la esfera social, el niño (a) se vuelca hacia el mundo de los pares. De pronto la vida familiar pasa a segundo plano, y el mundo social se vuelve primordial. Aparece un juego importante en cuanto a ser validado socialmente, buscar intereses que lo diferencien de su familia, y surgen actitudes de aislamiento dentro del hogar.

Y considerando los aspectos psicológicos, aparecen muchas ansiedades: respecto a los cambios físicos, a la aceptación social, a dejar de ser niños, a sentirse incomprendidos. A su vez, su emocionalidad se vuelve más voluble e inestable, y tienden fácilmente hacia la irritabilidad y sensibilidad.

Hoy con la situación de cuarentena y pandemia, esta etapa se ha vuelto más difícil aún. Los púberes se han vuelto más irritables debido al distanciamiento social y la falta de contacto con los pares. La exposición excesiva a las pantallas no ayuda a disminuir la ansiedad e irritabilidad propia de la etapa, y la falta de ejercicio y movimiento también les afecta de forma significativa.

Sin embargo, tenemos que quedarnos en casa, y sobrevivir juntos los desafíos que puede presentar esta situación para los púberes y sus padres.

Algunos hábitos importantes que nos pueden ayudar son:

  1. Establecer rutinas juntos: el saber a qué atenerse calma y ofrece cierta seguridad. Por lo mismo, una buena práctica es armar junto a nuestros púberes una rutina de actividades que incluya límites y flexibilidad. Por ejemplo: acordar una hora de levantarse y de acostarse para días de semana y de fin de semana; acordar alguna tarea que deba hacer para el buen funcionamiento del hogar; acordar las horas del uso del baño y áreas comunes; establecer horas de almuerzo y comida en familia; entre otros.
  2. Preocuparnos del higiene: establecer hábitos de higiene en esta etapa es fundamental, y permitirá incorporarlas para el futuro. A su vez, el ducharse, lavarse los dientes, cambiarse de ropa a diario, favorece en la capacidad atencional que pueda tener el púber, fundamental hoy con la autoregulación y autodisciplina que implican las clases online.
  3. Regular las pantallas: es cierto que hoy con las clases online, las redes sociales, y la sociabilidad virtual, el uso de las pantallas es excesivo, y es más difícil restringirlo ya que es la única forma de educarse y de socializar. Sin embargo, es un hecho que las pantallas generan enviciamiento, aumentan los niveles de desatención y ansiedad, producen dolencias físicas, entre otros “males”. Por lo mismo, es importante regularlos. Diversos estudios afirman que los púberes debiesen estar frente a las pantallas no más de 1 hora y 30 minutos o 2 horas máximo. Mi sugerencia es fijar ese límite, pero dejando fuera las clases online, es decir, darle al púber 1:30- 2 horas para jugar y/o hacer vida social a través de las pantallas, NADA MÁS. El fin de semana es importante ser más flexible, y tal vez agregar una hora más de permiso.
  4. Regular las rutinas de sueño: el descanso es fundamental en esta etapa, ya que permite regular los aspectos biológicos, que están de por si alterados a esta edad. Por esto, es importante fijar una hora de dormir, y al menos estar sin pantallas una hora antes de este horario. Por ejemplo, una buena hora de dormir en la semana sería las 9:30pm, permitiéndole leer en su cama hasta las 10pm. Los fines de semana se puede extender el horario, no la actividad.
  5. Actividades deportivas o lúdicas en familia: la falta de contacto con los pares es muy dura para los jóvenes de estas edades; hace que la situación de encierro sea más dura aún para ellos. Por lo mismo, es importante hacer actividades entretenidas con ellos, y que estar encerrados en la casa no sea una tortura. Por ejemplo: hacer noches de juegos de mesa en familia los fines de semana, cocinar algo rico juntos, decorar una muralla de su pieza juntos, aprender alguna actividad o deporte nuevo en familia. También es recomendable participar de algo que ellos propongan o que a ellos les interese, como por ejemplo, grabar juntos un video de la aplicación Tik Tok.
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